miércoles, 26 de junio de 2019

Alerta por casos de infección en la piel luego de realizarse tatuajes en Rosario

Son 67 los casos confirmados. Fue detectada una micobacteria atípica en la tinta usada para los tatuajes. El titular de Epidemiología, Julio Befani, dijo que se analizan los casos y que "no revisten gravedad".

Causó preocupación la detección de casos de infecciones en la piel luego de realizarse tatuajes. Se trata de una mal que no es frecuente y comenzó a manifestarse el año pasado. Como primera medida se retiraron las tintas que podrían causar la enfermedad. Mientras se realizan estudios, las autoridades aseguran que "no reviste gravedad".

El director de Epidemiología de la provincia de Santa Fe, Julio Befani, confirmó que son 67 las personas afectadas por una micobacteria atípica denominada Mycobacterium Abscessus. "Han consultado a distintos servicios, se han hecho laboratorios en el Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias de Rosario (Cemar) y en el Instituto Malbrán", señaló en declaraciones al programa "Zysman 830" de La Ocho.

"Luego de eso se hicieron visitas a los tatuadores, y se retiraron las tintas que podrían ser causal de esta patología, en esa primera instancia no teníamos seguridad de cuál sería el origen de la infección", agregó el funcionario provincial del área de salud.

Befani recomendó a los afectados que reporten los casos y se sometan a los estudios pertinentes. "A las personas que permitieron que se les realice la biopsia -algunas no las autorizaron- tienen que volver a consultar al Hospital Carrasco", advirtió Befani, quien precisó que "no se trata de una enfermedad frecuente, está localizada en la piel, y no es una infección sistémica. De hecho algunas se han achicado de forma espontánea". 

No obstante, aseguró que "no han tenido gravedad los casos que se han analizado hasta el momento, en los siete días posteriores al tatuaje aparecieron estas situaciones en los primeros días del mes de enero" y destacó que las infecciones "no ocurren únicamente en Santa Fe sino también en otras provincias".

"Granitos como una alergia"

Lucas Sánchez, uno de los afectados, contó la reacción que tuvo en su piel. "A mediados de septiembre del año pasado me tatué en un local de acá de Rosario y me salieron granitos como una alergia", explicó el joven, y agregó: "Al tiempo del local se comunicaron conmigo para comentarme que había varios casos y que desde el Cemar me llamarían para hacerme una biopsia, si es que estaba de acuerdo". 

"En abril de este año recién me citaron para hacerme la biopsia y aún no tengo el resultado", agregó para expresar que aparentemente "el problema estaría en una marca de una tinta fabricada en Villa Constitución".

"Es invasivo, molesto, una picazón con la aparición de granos con mucho pus, que brotan más cuando hace calor, en verano tuve mucho problema y ahora con el frío se apagó", señaló el muchacho, que aún espera los resultados de los estudios que se realizó en el Cemar.

Fuente: La Capital (Rosario)

lunes, 24 de junio de 2019

Salud Mental: la ley daba 7 años para terminar con los neuropsiquiátricos y en breve vence el plazo

En el sector público aún quedan 42 en todo el país. El plazo vence en 6 meses. El tiempo medio de internación es de 8 años.

Cuando sea 1° de enero de 2020 empezará el año que el Estado se fijó como límite para que su sistema de atención de la salud mental estuviera reconvertido. Según la ley de salud mental, sancionada en 2010, y su reglamentación posterior en 2013, esa reconversión implica que ya no haya hospitales de los llamados "monovalentes" o "de especialidad" -enfocados exclusivamente en la atención psiquiátrica- y que, en cambio, haya una "red de servicios con base en la comunidad", en la que funcionen centros de atención primaria, hospitales de día, casas de medio camino y cooperativas y talleres laborales, entre otros dispositivos. Pero aunque falta algo más de un semestre para ese plazo, y según confirmó el titular de la Dirección Nacional de Salud Mental, Luciano Grasso, aún quedan 42 hospitales públicos monovalentes en Argentina.

"Algunos de los monovalentes ya están en proceso de reconversión", sostuvo Grasso. Ante la consulta sobre cuántos ya atraviesan ese proceso, no aportó mayores precisiones: "Algunos". "No es que no se hizo nada en estos casi diez años desde la sanción de la ley, pero hubo pocos avances. Hay distancia entre lo que debió hacerse y se hizo", reconoció el funcionario, y argumentó: "No se ha avanzado con la celeridad que hemos querido: se trata de una transición muy compleja porque requiere un cambio cultural. La sociedad ha contribuido a la estigmatización, a asociar al paciente de un hospital psiquiátrico con la locura, el encierro, el peligro, y los medios de comunicación tienen un rol importante para lograr que esto cambie". 

"¿Con qué presupuesto cuenta al área de Salud Mental para cumplir con la reconversión de su sistema de atención?", consultó Clarín a Grasso. "Poco. No tengo los números acá, pero Salud Mental recibe aproximadamente un 2% del total del presupuesto de Salud, tiene que incrementarse", respondió. Luego pudo brindar más detalles: el total anual que el Estado nacional destina a salud mental a través de su Secretaría de Salud, según el funcionario, es de unos 1.744.000.000 pesos. "El 80 por ciento del presupuesto de la Dirección va a los monovalentes: hay que descentralizar y redistribuir esos recursos", dijo.

Aunque 2020 está señalado por la ley como el año en que los hospitales de especialidad psiquiátrica deberían integrar otras especialidades o reconvertirse en dispositivos de atención comunitaria, ese proceso no asoma. En ese contexto, la preocupación entre las asociaciones de profesionales de la salud mental crece. "Está clarísimo que no se van a poder cerrar los monovalentes porque no se construyó la red de atención intermedia, basada en un modelo de psiquiatría comunitaria, que tiene en una punta a los hospitales de especialidad reservados para un paciente descompensado, y en la otra punta, las casas de convivencia, los hospitales de día, los talleres que preparan a los pacientes para una salida laboral", describió Santiago Levin, que preside la Asociación de Psiquiatras Argentinos.

"Requiere una inversión de muchos millones durante muchos años: hay que desarrollar la red antes de cerrar los monovalentes pero este es un país que, en vez de invertir en salud, desinvierte", sumó. Según el médico psiquiatra, "cualquier patología compensada puede tratarse en la red intermedia, pero es importante que el hospital de especialidad siga estando disponible para cuando hay una descompensación aguda".

Claudia Borensztejn, titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), reflexionó: "El problema de la ley de salud mental no es lo que establece, sino que no se aplica: la salud mental está desfinanciada, no hay presupuesto para llevar adelante la red intermedia y, en ese contexto, cerrar un monovalente puede dejar a los pacientes en la calle, sin recursos ni económicos ni simbólicos. A la vez, el enfermo psiquiátrico con padecimiento grave necesita un lugar especial en el que pueda deambular, hacer talleres, y eso no puede ocurrir en un hospital general, por eso es importante que se desarrolle la red intermedia pero que no se cierren los hospitales de especialidad".

Antonio Di Nanno, médico psiquiatra y secretario gremial de la Asociación de Médicos de la Actividad Privada, coincidió en destacar la importancia de que la red se desarrolle para no desproteger a los pacientes: "El Estado en estos diez años no ha generado los espacios intermedios que garantizan que las personas no queden en la calle si cierran los hospitales de especialidad. El privado tampoco ha invertido porque considera que las instituciones intermedias no son rentables. Si no hay inversión, esto no es una reforma sino mandar a vivir a los más desprotegidos debajo de un puente, porque no hay manera más cruel de deshacerse de una persona que arrojarla a una ciudad donde todo el mundo le tiene miedo. Hay provincias que han avanzado, pero el Estado nacional no ha hecho nada".

Alberto Trímboli es psicoanalista, presidente de la Federación Mundial de Salud Mental y está a cargo del Servicio de Adicciones del Hospital Álvarez. "La ley de salud mental es una ley con perspectiva de derechos, pero no se cumple. La gran mayoría del presupuesto de salud mental, al menos en la Ciudad, va a los monovalentes y eso traba la reconversión: se debe tomar la decisión política de impulsarla. Hay provincias en las que los cambios avanzaron, como Río Negro, y tras como Entre Ríos o La Rioja que llevan las internaciones del monovalente al hospital general y van sustituyendo el hospital con dispositivos alternativos, pero en general, en el país, la reconversión es casi inexistente", describió.

Carlos Berbara, médico psiquiatra y titular del área de Salud Mental de Entre Ríos, explicó: "En los 335 centros de atención de salud primaria de la provincia se ven casos de salud mental. Eso reduce no sólo el número de internaciones sino las duraciones: antes de 2016, el promedio de internación en un monovalente era de entre 100 y 200 días, ahora se redujo a entre 20 y 30 días. En Paraná ahora mismo hay 64 usuarios internados, y hace seis años ese número era de 80. Hemos reducido ese número porque hay dispositivos intermedios como casas de medio camino. Pero encontramos dificultades en el apoyo económico para el desarrollo de la infraestructura: Nación propuso costear la creación de trece casas de medio camino en la provincia, incluso hubo un acto oficial para anunciar eso en la Academia Nacional de Medicina. Pero no llegó ni un solo ladrillo, nada".

"No se está pensando en cerrar los hospitales monovalentes ni en tomar ninguna decisión que perjudique a los pacientes con padecimientos mentales. Tenemos que seguir trabajando para llevar adelante la reconversión del sistema que integre los tratamientos de salud mental, de adicciones y de salud general", sostuvo Grasso. Según adelantó, los datos preliminares del censo de personas internadas en hospitales monovalentes públicos y privados arroja que, en promedio, esas internaciones se extienden por ocho años. Uno de los objetivos de la ley sancionada hace casi una década es reducir esas internaciones y que el tratamiento ocurra a través de dispositivos más integrados a la comunidad.

Fuente: Clarín

jueves, 20 de junio de 2019

Calculan que por la inflación, las prepagas perdieron 1,2 millón de afiliados

Solo en la Ciudad de Buenos Aires perdieron 140.000 aportantes en dos años.

Resultado de imagen para aumento prepagasPor los reiterados incrementos de las cuotas, la disminución del poder adquisitivo de la población y la menor cantidad de afiliaciones por la vía de una obra social -debido a la caída del empleo- se sigue achicando el padrón de los afiliados a los servicios de medicina privada.

Datos de la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad marcan que en 2018 sólo el 10% de la población porteña declaró contar con un plan de medicina prepaga por contratación voluntaria. Y otro 18% respondió que tiene la cobertura prepaga por la derivación de aportes a través de una Obra social. En total el 28%.

En 2016, los afiliados voluntarios sumaban el 12,7% y derivaban sus aportes otro 19,9%. En total el 32,6%. Es una caída de 4,6 puntos en solo 2 años y representan 140.000 beneficiarios menos sólo en CABA. Si esta caída se proyecta a todo el país según la distribución nacional del padrón el sistema tendría 1,2 millón de beneficiarios menos. En lo que va de este estas desafiliaciones se acentuaron por el mayor deterioro de los ingresos de la población.

El grueso la población porteña —el 46,1 %— tiene cobertura a través de las obras sociales que aumentaron el padrón por la vuelta de los que derivaban sus aportes a las prepagas. Exclusivamente en hospitales públicos el 18,6% y el resto en mutuales o servicios de emergencias.

Con los saltos inflacionarios de los últimos años, más el encarecimiento de los costos médicos, las cuotas de las prepagas vienen teniendo entre cuatro y cinco ajustes anuales.

En promedio, el costo de los planes de las prepagas es de entre $ 6.000 y $ 7.500 mensuales para una persona de edad mediana, y es mucho más alto para los adultos mayores. Un matrimonio joven con dos hijos menores, por un plan sin reintegros, paga alrededor de $ 13.000 por mes. Y los planes familiares mayores superan ese importe.

Desde julio, el costo de esos planes vuelve a subir un 17,5% en 3 tramos mensuales. El primer aumento, del 5,5%, regirá a partir del 1 de julio. Otro 6% se sumará desde el 1 de agosto y el tercero, también del 6%, regirá a partir del 1 de septiembre.

La semana pasada, se dio el primer paso para que las prepagas puedan dar coberturas parciales de cobertura ambulatoria o de internación. Esto significa ofrecer planes más baratos, que no garanticen el 100% de la atención médica sino con coberturas limitadas y que quienes acepten esos planes cubran el resto a través del hospital público.

Los planes parciales de cobertura ambulatoria incluyen: Consultas Médicas, Medicamentos, Estudios y Prácticas de Baja Complejidad y Estudios y Prácticas de Alta Complejidad. En tanto, los parciales de internación incluyen Emergencias Médicas en domicilio y Guardia, Internación Clínica y Quirúrgica y Medicamentos en Internación.

Fuente: Clarín

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