jueves, 14 de febrero de 2019

La inteligencia artificial promete mejorar los diagnósticos médicos

Ahora un grupo de investigadores en Estados Unidos y China ha probado un remedio potencial para todas esas fragilidades humanas: la inteligencia artificial.

En un artículo publicado el 11 de febrero en Nature Medicine, los científicos informaron que construyeron un sistema que diagnostica de forma automática padecimientos infantiles comunes, desde influenza hasta meningitis, mediante el análisis de los síntomas del paciente, su historial médico, resultados de laboratorio y otros datos clínicos.

Los investigadores aseguraron que el sistema demostró una gran precisión, por lo que en el futuro podría ayudar a los doctores a diagnosticar a pacientes que sufran enfermedades complejas o raras.

La base del sistema es una red neuronal, un tipo de inteligencia artificial que puede aprender tareas gracias al análisis de una inmensa cantidad de datos.

Con el uso de la tecnología, Kang Zhang, jefe de Genética Oftálmica en la Universidad de California, campus San Diego, ha construido sistemas que analizan escaneos oculares en busca de hemorragias, lesiones y otras señales de ceguera diabética. Idealmente, tales sistemas servirían como una primera línea de defensa, al revisar a los pacientes e identificar a aquellos que necesiten más atención.

Ahora, Zhang y sus colegas han creado un sistema capaz de diagnosticar una serie todavía más amplia de padecimientos mediante el reconocimiento de patrones en el texto, no solo en las imágenes médicas. Esto podría aumentar lo que los médicos pueden hacer por su cuenta, mencionó.

“En algunas situaciones, los médicos no pueden considerar todas las posibilidades”, explicó Zhang. “Este sistema puede ejecutar una revisión rápida y verificar que el médico no haya pasadonada por alto”.

El sistema experimental analizó los registros electrónicos de salud de casi seiscientos mil pacientes del hospital Women and Children’s Medical Center de Guangzhou, en el sur de China, con lo que aprendió a asociar enfermedades médicas comunes con información específica de pacientes recopilada por los médicos, las enfermeras y otros técnicos.

Para empezar, varios médicos hicieron anotaciones en los registros de Guangzhou y añadieron etiquetas para identificar información relacionada con enfermedades específicas. El sistema entonces analizó los datos etiquetados.

Posteriormente, el sistema neuronal recibió nueva información, incluidos los síntomas de un paciente conforme fueron evaluados durante un examen físico. Pronto fue capaz de establecer conexiones por su cuenta entre registros escritos y síntomas observados.

Cuando se hicieron pruebas con datos no etiquetados, el sistema mostró un desempeño similar al de los médicos experimentados. Diagnosticó asma con un 90 por ciento de exactitud, mientras que los médicos que participaron en el estudio registraron porcentajes de entre un 80 y un 94 por ciento.

En cuanto al diagnóstico de enfermedades gastrointestinales, el sistema fue preciso en 87 por ciento de las veces, en comparación con un rango de 82 a 90 por ciento de los doctores.

Las redes neuronales pueden reconocer patrones en los datos que los seres humanos jamás podrían identificar solos, por lo que pueden ser de gran ayuda en la situación correcta. Sin embargo, ni siquiera los expertos pueden comprender con facilidad los motivos por los que esas redes toman ciertas decisiones y cómo aprenden.

Como resultado, se necesitan evaluaciones extensas para asegurar tanto a los médicos como a los pacientes que estos sistemas son confiables.

Los expertos señalaron que ahora se requieren amplias pruebas clínicas, en particular dada la dificultad de interpretar las decisiones que toma una red neuronal.

“La medicina es un campo que avanza lentamente”, indicó Ben Shickel, investigador de la Universidad de Florida especializado en el uso del aprendizaje profundo para el cuidado de la salud. “Nadie va a arriesgarse a emplear una de estas técnicas sin realizar pruebas estrictas que muestren con exactitud qué sucede”.

Quizá pasen varios años antes de que los sistemas de aprendizaje profundo comiencen a utilizarse en salas de emergencias y clínicas. No obstante, algunos se utilizarán más pronto en el mundo real. Google ya está realizando pruebas clínicas de su sistema de escaneo ocular en dos hospitales del sur de India.

Es más probable que las herramientas de diagnóstico basadas en aprendizaje profundo florezcan fuera de Estados Unidos, opinó Zhang. Los sistemas de revisión automatizada podrían ser útiles en especial en lugares en los que hay muy pocos médicos, como India y China.

El sistema que Zhang armó con sus colegas aprovechó el extraordinario conjunto de datos recopilados en el hospital de Guangzhou. En general, los conjuntos similares de datos obtenidos en hospitales estadounidenses son más pequeños, tanto debido a que en promedio los hospitales estadounidenses son más chicos, como porque las normas dificultan reunir en un solo grupo datos de distintas instalaciones.

Zhang dijo que tanto él como sus colegas pusieron especial atención en proteger la privacidad de los pacientes en el nuevo estudio. Sin embargo, reconoció que los investigadores de China quizá tengan una ventaja en la recopilación y el análisis de este tipo de datos.

“El enorme tamaño de la población y las impresionantes dimensiones de los datos marcan una gran diferencia”, aseveró.

Fuente: Clarín / The New York Times

miércoles, 13 de febrero de 2019

Crece el uso de la telemedicina y genera debate

Entidades de 11 provincias expresaron su preocupación en un comunicado. Afirman que la consulta presencial es fundamental. La respuesta de empresas y obras sociales.

Telemedicina en el hospital Nicklaus de Miami, Estados Unidos.La telemedicina ya está entre nosotros. Cada vez más prepagas, clínicas y hospitales atienden a sus pacientes a la distancia, a través de aplicaciones, plataformas digitales, o redes sociales. Pero lo que muchos presentan como un avance y como "la salud del futuro", también tiene sus opositores.

La Federación de Entidades Médicas Colegiadas (Confemeco) -integrada por los Colegios y Consejos médicos de 11 provincias, incluida Buenos Aires- difundió en un comunicado su "preocupación" por esta forma de atención que "pone en alerta a los médicos".

“El acto médico es presencial y requiere de la interacción del profesional con el paciente en forma personal, en un ámbito adecuado y respetando todas las implicancias ético-legales que rigen la profesión en nuestro país", explica Mauricio Eskinazi, presidente de la Federación.

"No estamos en contra de la tecnología -sigue Eskinazi- solo queremos reforzar el hecho de que la consulta presencial es fundamental". Destaca la importancia del análisis "a través de la historia clínica y del examen físico adecuado, que solo se logra de manera presencial”.

Sin embargo, para sus promotores, la telemedicina brinda resultados exitosos. Un caso paradigmático es el Hospital Garrahan, que tiene más de 300 Oficinas de Comunicación a Distancia (OCDs) en diferentes provincias. En 2018 atendieron 10.347 consultas y realizaron 1.083 videoconferencias.

Su propuesta es intermedia: incluye tecnología, pero el paciente nunca queda solo. "La gran diferencia que tiene este proyecto (del Garrahan) respecto a otros que se están desarrollando en el ámbito privado es que siempre hay un médico en forma presencial al lado del paciente", cuenta a Clarín Antonio Luna, coordinador de redes y comunicación a distancia del hospital.

¿Cómo funciona? El objetivo es tener una segunda opinión calificada. Por ejemplo, un nene visita a un cardiólogo en el Hospital de Niños de Jujuy. Ese médico se puede contactar -en forma remota- con el jefe del Servicio de Cardiología del Garrahan en Buenos Aires. Entre los dos analizan el caso y debaten cómo tratarlo.

Por su parte, la empresa de emergencias Vittal ofrece un servicio de videoconsultas que en 2018 tuvo un incremento mayor al 100%. Las usan para los casos que no son urgencias ni emergencias, como gripes, resfríos o seguimientos posquirúrgicos.

"Es innovador y eficaz", dice a Clarín la directora médica, Valeria El Haj. Sobre el comunicado de la Confemeco, opina que "el trato personalizado no se pierde" porque a través de una pantalla "estás viendo al paciente: si está pálido, si está sudoroso, si tiene problemas para hablar". Incluso, le pueden pedir que abra la boca o levante los brazos.

"Hay que sacarse la careta. Cuando un paciente va por una banalidad, los médicos ni lo tocan. Me parece que en una videoconsulta de 40 minutos te atienden mucho mejor que a los pacientes de PAMI que, pobrecitos, van al médico y tienen 15 minutos de atención", remata El Haj.

Es punto es, juntamente, uno de los principales beneficios para los usuarios de los servicios de salud, ya que en muchos casos hay meses de demora para conseguir un turno personal con un especialista, y cuando lo consiguen pueden tener largas esperas para ser atendidos.

En el caso de Osde, el servicio más destacado es la Unidad de Asistencia Remota (UAR) que permite a las empresas que se encuentran en sitios remotos y hostiles consultar a especialistas. "En dos años llevamos realizados más de 1.000 eventos a través de la UAR con resultados muy satisfactorios", cuentan a Clarín los voceros de la empresa.

Para Héctor Garín, secretario general de la Asociación de Médicos de la Actividad Privada (AMAP), lo de las prepagas "no es medicina, es negocio". En una columna que compartió con este medio, menciona su "ganancia maximizada" porque "reducen costos y multiplican ingresos económicos". Dice que los médicos son los perdedores: "les pagan por cuatro teleconsultas lo mismo que antes les abonaban por una atención personal y adecuada".

Consultados sobre un posible ahorro de costos, los voceros de Osde responden que con la telemedicina "se reducen exclusivamente los costos indirectos: traslados inútiles, demoras, dificultad de acceso o disponibilidad de especialistas que provoca movilidad de los pacientes".

"No creo que sea para abaratar costos", opina Luis Maria Degrossi, presidente de la Asociación de Empresas de Medicina Privada (ADEMP). Considera que la telemedicina es "algo nuevo del mercado" y que apunta a seducir a los millennials. "Las entidades de medicina privada y las obras sociales no pueden quedar afuera de esta innovación tecnológica porque los jóvenes lo requieren. Ellos quieren concurrir lo menos posible a un lugar físico", señala.

Distinto es el caso de los más grandes. Para Degrossi, "hay mucha gente que todavía prefiere sentarse en un escritorio, generalmente son los mayores de 35 o 40 años". Como en todo período de adaptación, los cambios descolocan, incomodan, y dividen las aguas. En eso estamos.

Las guardias "virtuales", otro debate

"¡Ahorre tiempo! Reserve un turno para atención en guardia externa", promociona el Instituto de Diagnóstico IADT en su página Web. Mientras que la obra social Swiss Medical, en su versión mobile, da la posibilidad de reservar un lugar para algunas guardias.

La novedad es rechazada por muchos médicos. Según lo que pudo averiguar Clarín, sostienen que, desde hace tiempo, se venía desvirtuando la función de la guardia, que es atender urgencias. Dicen que ahora la gente va por cualquier cosa. Y aseguran que este tipo de "apps" contribuyen a desvirtuarlo aún más.

"Además del propósito histórico que es la urgencia, las guardias también están cumpliendo lo que se llama 'atención a la demanda'", dice Degrossi. Explica que el sistema está saturado, con obras sociales que tienen turnos a 90 o 120 días. Entonces la gente opta por ir a las guardias y las instituciones implementaron la atención a la demanda. Se puede concurrir sin turno o, vía medios digitales, conseguir un turno inmediato.

Fuente: Clarín

martes, 12 de febrero de 2019

Tras la polémica en Jujuy: Comodoro Rivadavia: quieren cobrarles los insumos médicos a los extranjeros para evitar el “turismo de salud”

La iniciativa es impulsada por la directora del Hospital Regional. Afirma que hay casos de pacientes que llegan del exterior a colocarse prótesis que cuestan hasta $ 300 mil porque allí las consiguen gratis. 

Frente del hospital Regional de Comodoro Rivadavia. Allí se prevé cobrarles a los extranjeros que lleguen a realizarse intervenciones que demanden costosas prótesis. (Juano Tesone)La directora del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, consideró que en esa ciudad de Chubut hay una especie de “turismo de salud” y mencionó varios casos de extranjeros que vienen a realizarse intervenciones quirúrgicas, como la colocación de una prótesis, que cuesta entre 70 mil y 300 mil pesos. Ese costo, lo absorbe el Hospital, ya que ni el paciente ni la embajada se hacen cargo. Ahora, el hospital tiene la idea de comenzar a cobrar los consumos que son de alto costo.

La polémica abierta en Jujuy –que escaló en un conflicto entre el gobierno de esa provincia y el de Bolivia- tiene reflejos similares en el hospital Regional de Comodoro Rivadavia. Si bien el marco legal hoy garantiza la atención de la salud a toda persona extranjera que se encuentre en tránsito por el territorio argentino, en el marco de una emergencia, la polémica surge en casos en que personas extranjeras no residentes en la ciudad llegan a la misma para realizarse intervenciones quirúrgicas que insumen grandes gastos, como la colocación de prótesis de rodillas o caderas, con costos que pueden oscilar entre los 70.000 y los 300.000 pesos y deben ser absorbidos por el hospital público.

La atención gratuita a extranjeros en tránsito en hospitales públicos ya fue motivo de controversias en marzo del año pasado, cuando el gobierno nacional impulsó una medida similar a la que ahora adopta el gobierno de Gerardo Morales en Jujuy. En Comodoro Rivadavia, la directora del hospital Myriam Monasterolo confirmó a ADNSUR que este tipo de casos continúa dándose en la ciudad, incluso con intervenciones judiciales que ordenaron al hospital a asumir los costos de ciertas intervenciones.

La directora del hospital Myriam Monasterolo dijo que “nos pasó la semana pasada, con una hombre extranjero que no tuvo cobertura de atención en su país para colocarse una prótesis, entonces vino transitoriamente para hacerlo en el hospital. Nosotros por ley no podemos negar la cobertura a nadie que esté en tránsito y sufra una emergencia, pero en un caso así consideramos que no es urgente. Le respondimos que no hay problema en hacer la intervención, siempre que el paciente se haga cargo del costo de la prótesis, que es de 250.000 pesos, para el reemplazo de ambas caderas”, explicó la directora. Por eso la idea es comenzar a cobrar los insumos a los extranjeros.

“Tal vez no es adecuada la expresión, pero hay una especie de ‘turismo de salud’ –detalló-, nosotros no tenemos problema en dar atención desde el equipo de salud y el quirófano, pero el costo de la prótesis debe ser absorbido por quien puede pagar un viaje y un hotel para llegar hasta aquí”, dijo en una entrevista a ADNSUR.

En algunos casos, incluso, se dio en el pasado que hubo cambios de domicilios, en los que se declara la dirección de un familiar o un amigo como lugar de residencia, para lograr la atención. Si bien estadísticamente este tipo de demanda no es alto (en enero hubo 3 requerimientos de extranjeros en tránsito) el costo de determinadas intervenciones lleva al debate sobre si el Estado debe correr con todos los gastos de los costosos insumos que demandan determinadas intervenciones.

“No sólo se da con gente de otros países, también puede pasar con residentes de otras provincias, que no tienen la cobertura en su lugar de origen y buscan en otros hospitales públicos, como nos pasó tiempo atrás con una persona de Catamarca”, reseñó.

El año pasado hubo intervenciones a pacientes extranjeros en los que incluso hubo intervención judicial: una jueza ordenó, a partir de una demanda de un paciente extranjero, que la directora y el ministro de Salud debían garantizar la intervención requerida, bajo riesgo de responder con sus propios bienes en caso de negativa. Fue por el caso de un joven boliviano, que había sufrido una fractura en sus piernas durante su niñez y que, más de una década después y viviendo desde hace dos años en la ciudad, reclamó que se le colocaran prótesis en sus piernas para corregir aquella dolencia que nunca fue atendida en su país.

En todos los casos, el costo de estos insumos es variable, pero de alto impacto. “No tenemos inconveniente en brindar la atención a través del recurso humano, pero al pagar el costo de los elementos, se están usando recursos del hospital, que se generan a través del arancelamiento o del presupuesto, para asumir ese costo”, explica la directora.

En otra situación, una joven mujer que llegó a operarse desde Chile requirió la colocación de placas en sus caderas: “como era joven, los traumatólogos recomendaron la prótesis importada”, detalla la directora, para aludir a un costo que puede llegar a los 300.000 pesos.

Fuente: Clarín

lunes, 11 de febrero de 2019

Una argentina, la primera mujer a cargo de salud mental en la OMS

Es la psicóloga Dévora Kestel que, con más de 25 años de experiencia internacional, dirige esa oficina en Ginebra.

Es la psicóloga Dévora Kestel que, con más de 25 años de experiencia internacional, dirige esa oficina en GinebraUna de cada cuatro personas -un cuarto de la población mundial- convive con algún problema de salud mental. Eso es lo primero que señala la psicóloga argentina Dévora Kestel como directora del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Con más de 25 años de experiencia internacional en el diseño de políticas sanitarias en su especialidad, no duda en afirmar: "No hay salud sin salud mental".

Ahora, con la posibilidad de delinear estrategias de prevención e intervención para los 196 estados miembros de la organización, Kestel se propone desde su oficina en Ginebra incentivar la formación profesional, mejorar la calidad estadística y derribar el estigma asociado con los problemas de salud mental y el abuso de sustancias, entre varias otras prioridades que repasó en diálogo con LA NACION. Es la primera mujer que accede a ese cargo.

"La salud mental no es considerado un problema de salud, como la hipertensión o la diabetes. En las redes sociales, que son medios de uso masivo, se reenvían mensajes o frases que relativizan problemas tan comunes en esta época como la depresión o la ansiedad. Se alimenta continuamente la no consideración y la no inclusión de las personas con trastornos mentales", dijo Kestel.

En uno de sus últimos informes, la OMS estimó que ocho de cada 10 personas con depresión y trastornos de ansiedad viven en los países en vías de desarrollo, que son los que más necesitan una población saludable y productiva para crecer. Y con el Banco Mundial proyectaron que por cada dólar que los gobiernos inviertan en asistir a esa población, en 15 años recuperarán 4 dólares en capacidad productiva.

"Los presupuestos de salud mental en la mayoría de los países son miserables -afirma Kestel-. Mientras que los problemas de salud mental y adicciones generan entre el 20% y 30% de la carga de enfermedad en los países, el presupuesto en los sistemas sanitarios es del 2% en promedio en el mundo [entre el 1% y 2% en los países de ingresos bajos o medios, como la Argentina]. Así es difícil dar una respuesta efectiva. Pero si podemos mostrar que con ciertos tipos de servicios se obtendrá un mayor impacto en la comunidad, confío en que las autoridades en los países a cargo de tomar decisiones los adoptarán".

En los últimos años, Kestel estuvo impulsando la formación de los equipos de salud en la atención de los problemas de salud mental y el abuso de sustancias en el primer nivel de atención. Lo hizo desde la oficina regional para América Latina de la OMS, en la ciudad de Washington. El año pasado, se presentó al concurso internacional para ocupar la oficina en Ginebra. Sus antecedentes también mencionaban que es egresada de la Universidad Nacional de La Plata y trabajó durante 18 años en la creación de equipos especializados en salud mental en países como Albania, Kosovo y el Caribe.

"Las realidades en el mundo son distintas y, a la vez, los problemas son comunes -evaluó-. Las dificultades para manejar las respuestas a los trastornos de salud mental y el consumo de sustancias son bien complejas y aun a los países más avanzados les cuesta encontrar la respuesta adecuada. La carga de esos problemas es muy alta. Ni siquiera países como la Argentina, con el número más alto de profesionales especializados, o con los recursos económicos como los más desarrollados podrían dar respuesta a semejante realidad, en la que todavía persiste el estigma, un obstáculo para buscar ayuda y contención que se mantiene".

Fuente: La Nación