miércoles, 28 de febrero de 2024

Por qué 2024 será el año de la salud digital y de su transformación

Que 2024 es el año de la inteligencia artificial, nadie lo discute, pero es que ya hay muchas que se van especializando cada vez más, en lo que parece ser la tendencia definitiva. Entonces, ¿cuál de ellas se desarrollará más este año? Muchos apuestan porque 2024 será el año de la salud digital y de su transformación. 

Los desarrollos en tecnología y medicina están preparando el escenario para transformaciones significativas, yendo todo a gran velocidad. Pero te preguntarás las razones por las cuales 2024 marcará un hito en la salud digital y cómo esta evolución impactará en la atención médica.


El aumento de la conciencia sobre el autocuidado y la salud personalizada

La pandemia ha acelerado un cambio hacia el autocuidado y la salud personalizada. Prevención, prevención y prevención, ese es el mantra. 

La encuesta Global Trends 2023 de IPSOS revela una preocupación mundial por los efectos de la covid-19 en los sistemas de salud y un deseo del 83% de los encuestados de tener mayor control sobre su propia salud. Esto ha aumentado la demanda de información sobre tratamientos y políticas de salud, así como el consumo de productos de salud preventiva, como las vitaminas.

La población cada vez es más consciente de que el cuidado personal, de un estilo de vida sano, es la llave para una buena salud y mayor longevidad, sin los achaques de la edad, o al menos retrasándolo al máximo, hasta solo los últimos años. 


El papel de los cuidadores en la salud de los pacientes

El bienestar de los pacientes depende cada vez más de los cuidadores, tanto familiares como profesionales. Su relevancia ha sido resaltada por una creciente literatura médica, enfocándose en la necesidad de apoyo debido a las consecuencias negativas para su salud.

Además, la sociedad ha cambiado mucho estructural y familiarmente, con cada vez núcleos familiares más pequeños o inexistentes, con mayores que necesitan atención constante por parte de instituciones al no tener a nadie que les cuide. 


Los desafíos en la sostenibilidad de los sistemas de salud

La sostenibilidad de los sistemas de salud es uno de los desafíos más significativos, sobre todo por el envejecimiento de la población y las desigualdades económicas. 

A pesar de los avances tecnológicos y médicos, la presión financiera es una preocupación constante. La colaboración con empresas farmacéuticas y tecnológicas es esencial para mejorar la eficiencia y facilitar el acceso a tratamientos y medicamentos.


Los avances en la investigación clínica

Históricamente, ha habido una falta de diversidad en la investigación clínica. Sin embargo, desde 1993, los NIH han promovido la inclusión de mujeres y minorías en los ensayos clínicos, asegurando que los medicamentos sean adecuados para todas las personas. 

Esta diversidad es crucial para garantizar tratamientos efectivos y seguros para todos los grupos demográficos, más aún cuando cada vez hay mayor mezcla y diversidad en más partes del globo. 


El enfoque One Health o una visión integral de la salud

El enfoque One Health está ganando terreno, reconociendo la interconexión entre la salud humana, animal y ambiental. La OMS estima que el 60% de las enfermedades infecciosas son zoonóticas, lo que destaca la importancia de este enfoque. 

One Health implica una colaboración global para abordar no solo los problemas actuales, sino también para prevenir riesgos futuros, pero no menos importante es la coordinación con lo local y regional, atendiendo a las particularidades de cada zona, sin descuidar la relación con el global. 


La perspectiva empresarial con responsabilidad social

Las empresas, incluidas las del sector salud, están cada vez más comprometidas con la responsabilidad social, se consideren o no meras estrategias corporativas o de imagen. 

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los criterios ESG (Environmental, Social and Governance) están alineados con la Agenda 2030 de la ONU, enfocándose en la relación empresa-sociedad y abordando temas como las condiciones laborales y la igualdad de género.


Desestigmatización de las enfermedades mentales

La salud mental está recibiendo una atención sin precedentes y España es un ejemplo de querer impulsar una mayor atención a este frente, más importante de lo que puede parecer porque nuestro país es uno de los que tienen mayores problemas en auténticas epidemias psicológicas como la depresión y la ansiedad, con récords en el uso de medicamentos aplacadores.

En global, con una de cada ocho personas afectadas, según la OMS, es esencial la desestigmatización de estas enfermedades. La transformación de la percepción pública y la implementación de políticas efectivas de tratamiento son clave para abordar este desafío.


La innovación farmacológica y las tecnologías de la salud

El acceso a innovaciones farmacológicas es fundamental para la salud universal. La colaboración para abordar la regulación y el costo de la innovación es necesaria para asegurar un acceso rápido y beneficioso. Además, la convergencia de Big Data e inteligencia artificial está revolucionando el desarrollo de medicamentos y vacunas, con una facilidad asombrosa para crear nuevos compuestos y fármacos. 

Sin duda, la innovación y progreso será exponencial gracias a la simbiosis entre ambas. Los más optimistas hablan ya de erradicar las grandes lacras como el cáncer o las enfermedades neurodegenerativas en apenas unos años, y no décadas. El tiempo dirá.

El 2024 se perfila, pues, como un año decisivo para la salud digital y su transformación. Con una creciente conciencia sobre el autocuidado, el papel fundamental de los cuidadores, los desafíos en la sostenibilidad de los sistemas de salud, y los avances en investigación clínica, tecnología y farmacología, la tendencia y objetivo es avanzar hacia una salud más personalizada, descentralizada y sostenible, con la inteligencia artificial como nuevo denominador común y acelerador de esas mejores y de nuevas prácticas e implementaciones. 



Fuente: Business Insider

martes, 27 de febrero de 2024

La irreal belleza del mundo digital (y su impacto sobre la salud mental)

Hace millones de años, los homínidos se bajaron de los árboles y lograron vivir en prácticamente cualquier rincón del planeta, e incluso del espacio. Ahora, nuestra especie ha vuelto a subirse… a la nube digital.

Los últimos y acelerados cambios han provocado que nuestro trabajo, nuestras relaciones y, en definitiva, nuestra vida, dependan de un mundo paralelo, irreal en muchas ocasiones. Somos capaces de vivir experiencias totalmente nuevas, romper las barreras espaciales y temporales o disfrutar de nuevas herramientas tecnológicas –incluyendo la irrupción de la inteligencia artificial– que complementan nuestra capacidad de adaptación.


Enganchados a la dopamina

Este mundo digital, abanderado por las redes sociales, ofrece un producto que genera una alta satisfacción en el usuario. Y esto plantea un riesgo: las redes son adictivas porque estimulan la generación de dopamina, un neurotransmisor relacionado íntimamente con la felicidad (y la falta de ella).

El experto en mercadotecnia Armando Espinoza Oliva revela cómo esta generación de dopamina estimulada por las redes sociales puede provocar cambios en nuestro comportamiento y manipular la psique de los usuarios. Su investigación destaca el elevado poder de persuasión de las redes y su eficacia a la hora de marcar tendencias y modas o incluso viralizar determinados productos o conductas.

Son herramientas tecnológicas que nos generan satisfacción de forma inmediata: una notificación, un like, un correo electrónico o un reel son capaces de generar en pocos segundos un aumento de nuestra sensación de felicidad.

Esta realidad digital se basa en una búsqueda de la recompensa inmediata. La mayor parte de lo que vemos es un mundo idealizado. Su estética visual y contenidos distan mucho de su día a día. Además, es un bucle que es alimentado por todos los usuarios.

Así, numerosos perfiles de redes sociales como Instagram, Facebook o TikTok sólo muestran una parte muy selectiva de la vida real, muchas veces camuflada por filtros, fotomontajes y felicidad forzada. Otras redes, por su parte, están más enfocadas a la información, la opinión y la controversia (caso de X, antes Twitter). En cualquier caso, el postureo digital emerge como una de las características fundamentales de este universo online donde prevalecen las apariencias, la imagen y la opinión.


El traumático choque con la realidad

Este quizás sea el principal problema de pasar tantas horas en un mundo virtual: bajarnos de la nube y ver que lo que tenemos alrededor no es tan perfecto. Y el golpe de realidad pueden tener consecuencias en la salud mental.

El impacto de estos medios ha sido ampliamente estudiado. Así, se ha visto que los usuarios más jóvenes (especialmente los adolescentes) experimentan mayores niveles de exposición y dependencia. Y si ponemos el foco en el género, entran en juego elementos como la desigualdad y el sexismo, ayudando a perpetuar los esteoreotipos machistas.

De acuerdo con diversos estudios, mientras las mujeres utilizan las redes con múltiples motivos (académicos entre ellos), los hombres entran más a menudo para chatear. En cuanto a la edad, el rango entre los 16 y los 24 años es el que presenta mayor tiempo de exposición a redes sociales (más el 92 % de las personas en este grupo de población las utiliza).

La identificación con referentes como youtubers o influencers es diferente según dichas variables, pero ha generado cambios profundos en aspectos básicos de la interacción social. Aunque es cierto que los investigadores han detectado que las nuevas tecnologías potencian beneficios como la facilidad e inmediatez de contacto, su uso también acarrea la pérdida de la comunicación cara a cara y las dificultades para mantener relaciones presenciales y duraderas.

Creamos mundos digitales perfectos y expuestos a la opinión pública en una búsqueda constante de reconocimiento (seguidores, likes, comentarios, etc.). Especialmente en adolescentes, más sensibles a las opiniones negativas.

En ese grupo de edad, la digitalización esta generando problemas como el insomnio (vamping), la pérdida de autoestima y de valores, la disminución del rendimiento académico y un aumento de las patologías cardiovasculares, obesidad y sedentarismo.

Esto seguramente incide en el empeoramiento de su salud mental. Un dato significativo es que en España, por ejemplo, el suicidio se ha convertido en la primera causa de muerte en la personas de entre 12 y 29 años, con un aumento del 32 % entre 2019 y 2021 (de 34 a 45 fallecidos).


Consejos para un uso responsable

Frente a estos riesgos, de los que nadie está exento con independencia de su edad, debemos hacer esfuerzos por gestionar adecuadamente nuestras emociones con las siguientes prácticas:

  • Controlar los tiempos de exposición, que se relacionan directamente con la salud mental. Debemos ponernos límites, buscar un equilibrio entre el mundo digital y el mundo real. Pocas veces somos conscientes del tiempo total que pasamos en entornos digitales.
  • Consumir información de forma crítica. La infoxicación es un nuevo concepto que hace referencia la cantidad de información incorrecta o falsa a la que estamos expuestos. Las herramientas digitales tienen un gran poder de enseñanza, pero debemos elegir bien nuestras fuentes.
  • Evitar las comparaciones. Podemos buscar inspiración, motivación o aprendizaje en los demás, pero debemos ser conscientes de nuestras fortalezas, debilidades y los objetivos que podemos y queremos alcanzar. Somos únicos.
  • Estar atentos a las señales de nuestro cuerpo y de nuestra mente. Ser conscientes de cómo nos hacen sentir las interacciones digitales y las reales es la principal herramienta para poder regularlas. Muchas veces no nos paramos a reconocer nuestras emociones; simplemente desconectamos nuestra mente navegando en el mundo digital.
  • Cuidar nuestra salud física. La dieta saludable y el ejercicio físico también pueden contribuir a mejorar nuestra resistencia psíquica.

Como sociedad, debemos colaborar en reconocer y apoyar la salud mental desde todos los ámbitos. El primer paso es concienciarnos y hacer un esfuerzo por cuidarla de la mejor forma posible. Quizás una dosis de la hermosa imperfección del mundo real sea un buen sustituto de la belleza del mundo digital.



Fuente: The Conversation

lunes, 26 de febrero de 2024

Los expertos en salud digital advierten de los sesgos de la Inteligencia Artificial en la toma de decisiones

Expertos en salud digital y gestión sanitaria reunidos en el simposio Health Data Talent, organizado por el Campus Health Tech de ENIIT en el Recinto Modernista de Sant Pau, coincidieron en advertir del peligro de adoptar herramientas de Inteligencia Artificial que no han sido evaluadas previamente, ya que pueden dar lugar a errores de diagnóstico y tratamiento.

El pasado mes de diciembre, el Consejo y el Parlamento Europeo alcanzaron un acuerdo provisional sobre el que es el primer Reglamento de Inteligencia Artificial (IA) del mundo, y en el que señala que la IA debe evitar “los sesgos que afecten negativamente a las personas” y establece que antes de introducirse un sistema debe evaluarse su impacto. Joan Guanyabens, director de la Fundación TIC Salut Social, la organización encargada de salud digital en la Generalitat de Catalunya, advierte que “lo más importante de la IA es la evaluación. Antes de implementarse deben evaluarse sus datos, ya que no es lo mismo una cohorte de una población que de otra”.

Un estudio publicado el pasado mes de enero en Lancet Digital Health concluyó que “GPT-4 no modelaba adecuadamente la diversidad demográfica de las afecciones médicas” y creaba “diagnósticos que estereotipan ciertas razas, etnias y géneros”. Otro trabajo publicado en Journal of Electrocardiology demostró que si bien la IA “tiene el potencial de mejorar significativamente la precisión, la accesibilidad y la eficacia en el tratamiento cardiovascular”, al aplicarla en los eletrocardiogramas (ECG) presenta riesgos si los datos de los que parte están sesgados. Para los autores, “el rendimiento de un modelo se ve afectado cuando los diversos grupos demográficos no están representados adecuadamente”, en cuanto a edad, género y raza.

Como indica Pol Solà, fundador de la empresa de evaluación de IA Vincer, los sistemas de IA, con el nuevo reglamento europeo, deben probarse con “poblaciones representativas de quienes los vayan a utilizar, algo que no han demostrado la gran mayoría”. A su juicio “hasta ahora eran una caja negra de la que no se sabía cómo llegaba a sus conclusiones, lo que supone un riesgo para los pacientes”.

Por su parte, Ana Ripoll, presidenta de Bioinformatics Barcelona, destaca que “existe un peligro de los algoritmos sesgados ya que inducen a decisiones clínicas y ¿quién asume la responsabilidad si algo falla? Si los datos son de baja calidad los resultados también lo serán”.


Desinformación en salud

Para fomentar el uso de buenas prácticas en IA en salud, desde la Asociación de Innovadores en eSalud (AIES), se ha desarrollado un código ético, al que se han Las tres sociedades científicas de Atención Primaria (SEMERGEN, semFYC y SEMG), la sociedad española de radiología (SERAM) y la Federación de Asociación de Enfermería Comunitaria y Atención Primaria (FAECAP). Uno de los puntos clave es la desinformación en salud. Para Carlos Mateos, vicepresidente de AIES y coordinador del Instituto #SaludsinBulos, “tanto los desarrolladores como los usuarios de IA debemos contemplar mecanismos de defensa frente a la desinformación en salud, que ya puede adoptar formas indistinguibles de la información veraz, falsificando imágenes y datos”.


Investigación

En el ámbito de la investigación con IA, un avance que señala Guanyabens es el uso de datos federados y sintéticos, un sistema que permite compartir con diferentes centros sanitarios información generada a partir de los datos, pero no los datos en sí mismos, que no salen del centro. “Es una solución muy interesante porque los datos están muy protegidos, cada centro tiene los suyos, pero puede compartir información anonimizada, y eso permite realizar investigaciones multicéntricas con muchos participantes”, comenta.

Otro reto sobre los datos de salud es el de su autorización por los ciudadanos. Para el director de Fundación TIC Salut Social, “hay que aprovechar las técnicas de autorización por blockchain para garantizar que se usen para lo que han sido autorizados”. En este sentido, Anna Ripoll apunta que “cada persona genera datos biomédicos que podrían rellenar 300 millones de libros”. Esos datos ayudarán a que “todos tengamos un gemelo digital, una réplica digital de nosotros mismos en la que se podrá probar cómo va a funcionar un tratamiento. Ya existen copias digitales del corazón, célula a célula”.


Formación de profesionales sanitarios

Ante estos avances y desafíos de la IA, tanto Joan Guanyabens como Ana Ripoll coinciden en subrayar que faltan profesionales sanitarios formados. Para Ripoll, además, se necesita que esos profesionales sanitarios colaboren con otros expertos en el manejo de datos con el objetivo de aprovechar las oportunidades de la IA.



Fuente: La E-Salud.com

viernes, 23 de febrero de 2024

La telemedicina creció un 49% en 2023, como respuesta a las listas de espera


Los desafíos relacionados con la alta demanda en especialidades como dermatología, endocrinología, neurología y psiquiatría y la falta de profesionales para cubrirlas son algunas de las conclusiones realizadas por un análisis de Cigna Healthcare. En él, se concluye la urgente necesidad de implementar estrategias vanguardistas que mejoren la eficiencia del sistema de salud, como las soluciones en innovación y las herramientas digitales. En particular, la telemedicina ha surgido como una respuesta de optimización de recursos, aliviando la carga asistencial actual y mejorando la accesibilidad y la calidad de la atención.

Según este análisis realizado por la aseguradora de salud, la contratación de su servicio de telemedicina ha crecido exponencialmente durante 2023. Así, el número de nuevas altas en 2022 fue de un 21% y, en 2023, subió a un 49%, especialmente en usuarios de 25 a 39 años para realizar consultas sobre patologías agudas. Esto pone en evidencia sus ventajas a la hora de mejorar el acceso a la atención médica o su rapidez y eficiencia, entre otras. 

Asimismo, el estudio constata que el número de consultas online por paciente ha aumentado en un 14%, dato que confirma que los pacientes que emplean los servicios de telemedicina lo hacen en repetidas ocasiones.

Para Antonio Muiña, director de Gestión Asistencial de Cigna Healthcare en España, “la sociedad está siendo cada vez más consciente de la necesidad de cuidar de su salud y de tener un enfoque más proactivo en ello. Hemos podido observar que las largas listas de espera están produciendo una mayor afluencia al sector privado de salud y esto también denota una mayor concienciación y una mayor intención por parte de la población de complementar la cobertura pública con un seguro de salud privado. Se trata de un trabajo conjunto de la sanidad pública junto con la privada. La sanidad privada es el complemento perfecto y, además, necesario para ofrecer una prestación asistencial a toda la población española. Es por esta razón que cada vez invertimos más en tecnología, en innovación o en medios de calidad”.

En 2023, el tiempo medio de espera de consultas externas se ha incrementado en España con respecto al año anterior, pasando de 79 a 87 días de media en el mismo periodo, así como indica el Sistema Nacional de Salud (SNS). Ante esta situación, la telemedicina ha facilitado el acceso a la atención médica, especialmente en áreas remotas o con limitaciones de movilidad. Por otro lado, gracias a la implementación de registros electrónicos de salud, se ha conseguido mejorar la coordinación entre profesionales, reduciendo errores y redundancias en la información médica.

Salud mental, prioridad en las consultas
El análisis también ha puesto de manifiesto un incremento considerable de la demanda y el uso del servicio de psicología, notándose especialmente en el colectivo de 30 a 34 años. Además, se destaca que la demanda ha sido mayor entre las mujeres (un 61% más respecto al año anterior), que entre los hombres (un 41% más).

Este aumento en la demanda de servicios de psicología es un indicador clave de la importancia que la salud mental está cobrando en la sociedad actual. De hecho, según datos del informe “La situación de la salud mental en España”, cerca del 40% de la población española valora negativamente su estado actual de salud mental y casi el 75% considera que, en los últimos años, ha empeorado la salud mental de los españoles.



Fuente: Seguro News