miércoles, 28 de agosto de 2013

Pacientes argentinas afectadas por los implantes PIP inician demanda colectiva

El grupo denominado "Afectadas PIP" inició en paralelo con otros grupos del mundo la demanda contra el fabricante de prótesis mamarias adulteradas. Se estima que hay 2500 argentinas afectadas.

El proceso judicial que investiga la causa de las prótesis mamarias francesas adulteradas Poly Implant Prothese (PIP) comenzó en la Argentina en paralelo con el que se desarrolla en Francia, anunció la abogada Virginia Luna, apoderada de las mujeres afectadas. "El agosto iniciamos en Argentina -en paralelo con el proceso iniciado en Francia a principios de este año- la causa colectiva contra la empresa PIP, con 300 mujeres a la cabeza del reclamo pero con el objetivo de que todas las afectadas puedan incorporarse y percibir la indemnización por daños y perjuicios", dijo Luna.

La abogada remarcó que se trata de la "primera acción colectiva que se presenta en el país en estos términos", ya que "las 300 mujeres que iniciaron la acción representan a las 15.000 que estimamos son portadoras de las prótesis en Argentina, para que todas puedan beneficiarse".

Luna coordina el grupo Afectadas PIP, que reúne a más de 2.500 argentinas, y patrocina sus reclamos a las aseguradoras de los cirujanos que les colocaron esas prótesis, cuyo fabricante burló durante una década los controles sanitarios al utilizar un gel industrial que dañó a más de 400.000 mujeres en todo el mundo. "Como colectivo de afectadas perseguimos la subsanación integral del daño de todas las perjudicadas; ya no se trata de un reclamo administrativo ni individual", consideró.

Luna, quien también recibió un implante PIP, sigue en Marsella (Francia) el megaproceso contra la empresa que los fabricó en representación de cientos de mujeres argentinas damnificadas.

El juicio comenzó a mediados de abril contra cinco directivos de PIP, entre ellos el fundador y director, Jean-Claude Mas, acusados de "engaño agravado y estafa", cargos que tienen penas de hasta cinco años de cárcel y multas de más de 35.000 euros.

En el inicio del proceso, Mas, de 73 años, reconoció frente a varias de las víctimas haber utilizado un gel industrial en reemplazo de la silicona sanitaria para ahorrar dinero, pero negó que el material utilizado conlleve un riesgo para la salud.

En este sentido, Cecilia Bustos, una de las afectadas por las prótesis, contó a Télam que consultó con su médico al sentir "bultos" debajo de su brazo. "Me operé con estas prótesis en 2008, pero cuando sentí los bultitos me asusté. Mi ginecólogo me dijo que estaba todo bien, pero como tengo antecedentes de cáncer busqué otra opinión y ahí detectaron con una tomografía que las prótesis estaban rotas y que el gel se había desparramado por todo el cuerpo", describió.

Bustos tiene ahora "15 ganglios desparramados en el cuerpo que tienen este gel. Ya me cambié las siliconas pero no me pueden tocar los ganglios, algunos tienen 5 centímetros y no me los pueden sacar porque quedaría con discapacidad, tengo varios en las axilas que le sacarían fuerza a los brazos", detalló.

Anabel González, otra de las damnificadas, contó que eligió prótesis PIP porque su médico le dijo que eran "las mejores". "Hice todo como el cirujano me indicó, me sometí a todos los controles y seguí todos los pasos. Se suponía que el producto era bueno, pero en 2010 me enteré que había problemas con las prótesis porque tenían gel adulterado", comentó.

González precisó que tiempo después comenzó a sentir un dolor "parecido a un desgarro muscular", pero que al consultar el médico le dijo que estaba "todo bien". "Como el dolor seguía fui a otros especialistas, hasta que me hicieron una resonancia y descubrieron que tenía la prótesis rota y encapsulada adentro del cuerpo desde hacía un año", describió.

La damnificada, que ya se retiró los implantes y se encuentra bien de salud, subrayó que la experiencia fue "muy traumática". "Quedé resentida y con miedo, hay cosas que ya no hago, me da miedo golpearme o hacer fuerza y estoy obligada a hacerme controles médicos permanentes".


Fundada en 1991, PIP llegó a facturar el 84 por ciento de sus ingresos fuera de Francia, en 65 países. El 58 por ciento de la producción se exportaba a América Latina.

Fuente: Mirada Profesional Farmacéutica

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