jueves, 31 de marzo de 2022

Inteligencia artificial al servicio de la salud y el cuidado personal

Dispositivos que reconocen nuestra piel y cabello y velan por su salud, cosmética ultrapersonalizada y aplicaciones que nos guían paso a paso en nuestros hábitos cosméticos. Es el principio de lo que vendrá gracias a la aplicación de la tecnología en el sector que aúna belleza, salud y bienestar


Que la tecnología se ha hecho imprescindible es evidente. Y que, en muchos sectores, su implantación va relegando el trabajo manual a un segundo plano (o lo pone a su servicio), también. Es el caso de los dispositivos inteligentes, que nos acompañan en nuestro día a día y que conocen nuestras costumbres, hábitos y necesidades mejor que nosotros mismos. 


El sector de la belleza y la cosmética no es una excepción. Tal y como constata Luis Suárez, director de comunicación de Philips Personal Health “la inteligencia artificial en el cuidado personal se centra en la personalización automática del producto”. Afeitadoras que guían hacia la presión correcta durante el afeitado, depiladoras con app incluida que “entienden” la piel y tono de la usuaria para seleccionar el ajuste de luz más indicado, o cepillos de higiene dental que nos indican dónde debemos incidir más. Todo es posible. 


Para lograr la máxima personalización, estos dispositivos cuentan con “sensores que detectan al usuario (su piel, su barba, sus dientes), sus hábitos de uso y la manera de utilizarlos, para ofrecer en tiempo real los mejores resultados”, explica Suárez. También el cabello se beneficia, y mucho, de la tecnología. Un ejemplo son los secadores iónicos que reducen el daño en la estructura capilar o el tratamiento de crioterapia Oncoalopex (Oncoalopex.com), capaz de evitar la caída del cabello en pacientes en tratamiento oncológico, contribuyendo así a mejorar su autoestima.


CON ‘APPS’, TODO A MEDIDA

Cuantos más datos aportamos, más acertada es la solución. Y las apps se encargan de reunirlos y barajarlos para dar con la solución más precisa. Las principales firmas cosméticas ponen al servicio del consumidor estas aplicaciones pero, paralelamente, en manos profesionales permiten ofrecer productos y tratamientos de cosmética ultrapersonalizados dirigidos a tratar los problemas más demandados, como las arrugas, las manchas y la flaccidez, teniendo en cuenta no solo el tipo de piel, sino también las condiciones externas a las que está expuesta o los hábitos de alimentación y ejercicio físico de cada usuaria, entre otros parámetros. 


Actualmente, las aplicaciones más avanzadas son de uso exclusivo para profesionales de la estética y la medicina estética, ya que sus conocimientos permiten complementar la información reunida en las apps. Una vez definido el tratamiento personalizado para cada paciente, se indica la combinación y dosis óptima de productos a utilizar, así como los productos de uso domiciliario complementarios para mejorar los resultados de las sesiones en cabina. 


La tecnología llega también al mundo del perfume con aplicaciones que ayudan a los consumidores a identificar fácilmente y en tiempo real el olor de las fragancias sin tener que probarlas, y que ofrecen información sobre productos disponibles en las perfumerías y que coinciden con las preferencias de cada uno. Mención obligada merece el metaverso y su irrupción en el mundo de la belleza, con asesores virtuales que responden a todas nuestras dudas, filtros que nos permiten experimentar maquillajes sin probarlos, (el amplio mundo de la belleza háptica) o las experiencias “virtuales” al más puro estilo avatar.




Fuente: LaVanguardia

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